Maternidad y paternidad

Custodia Compartida desde el punto de vista psicológico

Los niños y niñas y la custodia compartida

¿En que consiste la custodia compartida?

Cuando se tienen hijos y se produce una separación o divorcio, las dos fórmulas más comunes de guarda y custodia son la custodia compartida y la custodia monoparental.

La custodia monoparental ha sido la formula por la que se optó tradicionalmente en España hasta el año 2011, a partir del cual, se tendió hacia la custodia compartida, la diferencia entre ambas es que, mientras que en la custodia monoparental los cuidados del menor, incluyendo su educación, bienestar y convivencia habitual se concede a uno solo de los progenitores y se genera para la otra parte un derecho de visitas en función de las circunstancias de cada caso, en la custodia compartida, se reparte de forma más o menos equitativa el ejercicio de la guarda y custodia entre ambos progenitores.

A día de hoy, los jueces, apuestan por concederla como fórmula general, siempre que ello no vaya en contra de los intereses del menor.

¿Qué tipos de custodia compartida existen?

Custodia compartida en un mismo domicilio

El menor permanece en el domicilio familiar y son los progenitores los que se desplazan por turnos.

Custodia compartida en distintos domicilios

En este caso es el niño el que se mueve de un domicilio al otro en cada periodo.

Custodia compartida coexistente

Tanto el niño como ambos progenitores viven bajo el mismo techo.

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¿Qué ventajas tiene la custodia compartida?

La custodia compartida garantiza a los hijos la posibilidad de disfrutar de ambos progenitores.

Se favorece la adopción de acuerdos puesto que los padres han de cooperar necesariamente, siendo este hecho, un modelo educativo para el niño.

Mediante esta medida se tratan de evitar sentimientos negativos en los niños y niñas como el miedo al abandono, sentimiento de culpa, sentimiento de suplantación, etc.

Se evitan situaciones de manipulación consciente o inconsciente por parte de los padres a los niños y niñas.

Se garantiza a los padres la posibilidad de seguir ejerciendo sus derechos y obligaciones y se les facilita la igualdad de condiciones durante el crecimiento de sus hijos.

Se equipara el tiempo libre entre ambos progenitores para dedicar a su vida personal y profesional.

¿Qué factores determinan que se conceda la custodia compartida?

Deben prevalecer los acuerdos entre los progenitores y ambos deben mostrar actitudes ecuánimes que propicien un entorno adecuado y de bienestar para el menor.

Los estilos educativos de ambos progenitores deben ser similares y coincidir en los valores de manera que no se vea afectada la estabilidad emocional de los menores.

En la mayor parte de los casos se realiza un informe pericial psicológico en el que un psicólogo especialista valora la unidad familiar.

¿A nivel psicológico es mejor que el niño esté solo con uno de los dos progenitores?

La mayor parte de las corrientes psicológicas aseguran que, tanto hombres como mujeres, tienen las mismas habilidades para la crianza de sus hijos ya que, los vínculos que se establecen con el cuidador principal están basados en las interacciones como el contacto, el juego, los gestos y no existe distinción aparente entre la figura del padre o la madre.

En general, en situaciones de idoneidad parental de ambos progenitores existen muchas investigaciones que afirman que son mayores los beneficios de la custodia compartida frente a la custodia monoparental.

De hecho, un estudio llevado a cabo por la OMS (Health Behaviour in School-aged Children (HBSC), 2005-2006, afirma que “los niños y niñas en régimen de custodia compartida física declararon niveles de satisfacción vital significativamente más altos que los niños y niñas que vivían en cualquier otro régimen de convivencia, a excepción de las familias intactas”

Respecto al rendimiento académico de los menores en custodia compartida los estudios afirman que aquellos niños y niñas que pasan el mismo tiempo con cada uno de los progenitores tienden a un mejor rendimiento escolar puesto que se sienten apoyados emocionalmente y cuentan con la implicación de ambos.

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¿Puede resultar negativa psicológica y emocionalmente para el menor la custodia compartida?

Para que la Custodia Compartida resulte beneficiosa deben darse una serie de factores como la proximidad geográfica, la percepción del otro progenitor como alguien competente para el menor, el respeto a los acuerdos adoptados sobre manutención, la ausencia de conflicto entre los progenitores, y la preferencia de los niños y niñas por este tipo de custodia.

En aquellos casos en los que, alguno de los progenitores no está de acuerdo con este régimen, existen conflictos graves, manipulación por parte de alguno de los progenitores o una distancia geográfica reseñable, la custodia compartida puede afectar de forma muy negativa al menor.

Síntomas Negativos

Entre los síntomas negativos que pueden sufrir los menores a causa de una custodia compartida obligada o que no cumple con la idoneidad de los progenitores se encuentran:

  • Problemas de socialización, inseguridad y baja autoestima.
  • Miedos.
  • Alteraciones del sueño.
  • Síntomas regresivos como enuresis, retraso en el desarrollo del lenguaje etc.
  • Problemas de aprendizaje, bajo rendimiento escolar, dificultades en la concentración y atención etc.
  • Ira, ansiedad, cambios repentinos de humor.
  • Sentimientos de culpa.
  • Tendencia a normalizar el sufrimiento y la agresión como modos naturales de relación.
  • Aprendizaje de modelos violentos y posibilidad de repetirlos.
  • Pesadillas recurrentes, fobias.
  • Asunción de roles parentales y protectores hacia los hermanos y hermanas menores.

¿En qué situaciones no es recomendable una Custodia Compartida?

  • Cuando los padres no son capaces de cuidar y responsabilizarse de sus hijos.
  • Cuando existe consumo de substancias.
  • Cuando el progenitor es abusivo o negligente.
  • En casos de violencia familiar de género o hacia los menores.
  • Cuando se mantienen y relaciones hostiles.
  • En aquellos casos que exista manipulación por parte de los progenitores.
  • En niños y niñas muy pequeños o con problemas emocionales se deben valorar las circunstancias.
  • Cuando existe un excesivo distanciamiento geográfico.

¿Cómo valorar si la custodia compartida es la mejor opción?

Para valorar si la custodia compartida es la mejor opción puedes empezar por responder con total honestidad frente a los siguientes puntos:

  • ¿Cómo es la relación con tu expareja? Si existe un conflicto muy intenso la custodia compartida será desaconsejable.
  • ¿Qué disponibilidad real tienes? Respecto a trabajo y otras obligaciones.
  • La edad de los menores. No es igual si se trata de un bebé que de un adolescente que puede expresar sus preferencias.
  • ¿Cuáles han sido hasta el momento las rutinas de los menores? ¿Quién se ha ocupado de su cuidado? Este aspecto es importante a tener en cuenta para su bienestar.
  • ¿Tiene una dificultad especial el menor? En algunos casos, las dificultades de los menores hacen más complicada su adaptación.
  • Y, sobre todo, ¿Por qué quieres la custodia compartida?

Ante todo, la custodia compartida debe significar que ambos progenitores están dispuestos s a compartir las responsabilidades de la crianza y la educación y a anteponer el bienestar y los intereses de los menores por encima de los propios deseos de venganza, justicia, rabia o cualquier otro tipo de conflicto o emoción negativa provocada por la separación.

En Abaterapia ofrecemos apoyo, tratamiento y orientación en caso de separación o divorcio para que los niños y niñas vivan el proceso de una manera sana y natural.

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