La importancia de educar en la igualdad
A lo largo de la historia, la sociedad, ha marcado y delimitado a través de rígidos estereotipos lo que significa ser hombre y lo que significa ser mujer, creando una situación desigual entre los géneros y definiendo el pensamiento y la manera de actuar que se considera correcta o incorrecta siempre conforme a estos estereotipos. Como padres deberíamos desear que nuestros hijos e hijas tengan los mismos derechos y oportunidades, pero para que esto sea así, debemos nadar contracorriente en una sociedad que todavía genera discriminación. Por eso, es tan necesaria una educación que rompa esas barreras y prejuicios. Y por eso la educación en igualdad en materia de género es esencial.
Tratar por igual a niños y niñas no significa negar que existen diferencias físicas, pero si, que estas diferencias no son una razón para que sus derechos, oportunidades y decisiones, tengan que estar determinadas por su género.
Es importante educar en igualdad de género desde edades tempranas (0-12 años) ya que en esta etapa los menores están todavía libres de prejuicios, y este hecho, favorece una mejor interiorización y un desarrollo de comportamiento responsable y cívico, en el que el hecho de ser hombre o mujer, no venga determinado por estos roles preestablecidos.
Actualmente, la educación en igualdad, comienza a implantarse en los centros educativos, pero en realidad, los padres, también somos parte fundamental en el proceso de inculcar valores de igualdad a los niños y niñas desde la familia, para que no dentro de mucho tiempo, podamos alcanzar una igualdad real que conceda la misma libertad y las mismas opciones a nuestros hijos e hijas, independientemente de su género.
Las consecuencias de la sociedad desigual
Los estereotipos encierran a nuestros hijos, restándoles libertad, y muchas veces constriñendo sus emociones, sus necesidades reales, sus gustos y sus opciones.
Los roles de género tradicionales generan oportunidades desiguales, desigualdad económica y laboral, discriminación etc…
Transmitir a nuestros hijos e hijas valores diferentes, pueden derivar en actitudes adultas tales como la sumisión, la agresividad, la perdida de respeto, la desvalorización, y la frustración.
Y por supuesto, una de las consecuencias más graves de la educación no igualitaria es la lacra de la violencia machista.
¿Cómo podemos educar en una verdadera igualdad?
10 consejos para comenzar a hacerlo
Comienza haciendo análisis de los pequeños detalles:
A nivel inconsciente, todos compartimos determinados prejuicios sexistas, producto de nuestra pertenencia a esta sociedad machista, que establece patrones de comportamiento en base al género, tratando de integrarlos en nuestro pensamiento de manera natural, cuando en realidad, no lo es.
Por eso, es importante que comencéis predicando con el ejemplo, y que luchéis por evitar la separación de roles, actitudes u opciones, en virtud de género. Debemos huir de los prejuicios y tratar a nuestros hijos e hijas como personas únicas con sus cualidades, preferencias y emociones únicas.
Fomentar valores de igualdad y de respeto.
Es fundamental que los niños y niñas crezcan en un entorno en el que las atribuciones, los valores, las tareas, aficiones etc, no están delimitadas en relación a su sexo. Que los niños y niñas desde pequeños asuman tareas que tradicionalmente estaban ligadas a la mujer y viceversa hará que niños y niñas crezcan en un ambiente en el que la normalidad sea lo igualitario.
Permite que tus hijos elijan sus propios juguetes y aficiones.
Debemos tener presente que los juguetes y el ocio, aparte de servir para que los niños y niñas se expresen y diviertan, también son recursos de aprendizaje y de desarrollo de roles en la posterior interacción social en la vida adulta. Todavía, los juguetes y aficiones continúan siendo catalogados en función del género. A las niñas se les entregan principalmente muñecas, biberones, cocinitas, cuentos de princesas, y a los niños y niñas videojuegos, armas, juegos de construcción, coches etc..
Debemos aspirar a que, en el mundo real, los hombres también ejerzan de padres y proporcionen cuidados y las mujeres desarrollen actividades deportivas, creativas, u otras, tradicionalmente masculinas. Aquí tienes una guía de Juegos y juguetes para la igualdad.
No temas que tus hijos elijan actividades extraescolares minoritarias en relación a su género.
Apoya la elección de tus hijos, sea la que sea, la idea de que una niña quiera jugar al futbol o que un niño quiera hacer ballet, debe comenzar a considerarse completamente normal.
Cuentos, libros y películas no sexistas.
Procuremos no favorecer la lectura de historias en las que las princesas deben ser salvadas por un príncipe y son incapaces de tomar decisiones y en las que los niños y niñas tienen la obligación de ser fuertes o agresivos. Estos estereotipos están completamente obsoletos y mantenerlos es continuar en la desigualdad.
Los niños y niñas también lloran, también se asustan, también necesitan sentirse amados y protegidos.
Tradicionalmente a los niños y niñas se les ha presionado con la idea de que llorar o demostrar demasiada afectividad era síntoma de debilidad. Educar a los niños y niñas en la valorización de sus emociones les convertirá por el contrario en hombres más íntegros y fuertes emocionalmente.
Acerquemos a las niñas a las nuevas tecnologías.
Las mujeres continúan siendo minoría en las carreras tecnológicas. Debemos enseñar a nuestras niñas ejemplos de referencia de otras mujeres que trabajan en ciencia y tecnología. No seamos cómplices de limitar todas sus posibilidades de futuro.
Cuida tu lenguaje.
Ten cuidado con la utilización de dichos populares y expresiones sexistas.
Vigila las letras de las canciones que escuchan.
No nos engañemos, el sexismo en la música ha existido siempre, pero es cierto que estilos musicales como el reguetón se han extendido de manera muy rápida y profunda entre niños y niñas a veces de muy bajo rango de edad, enviando un mensaje agresivo y alejado de la equidad.
Actúa cuando detectes en ellos actitudes discriminatorias, sexistas o poco respetuosas:
Explícales si hacen algún comentario despectivo por razón de raza, sexo o capacidad, los motivos por los que no están actuando bien y haz que se pregunten como se sentirían ellos si fuera al revés. Edúcales en la empatía.
Muéstrales tu rotunda desaprobación de cualquier tipo de violencia o control.
Enséñales a no aguantar agresividad por parte de otras personas, a no ejercerla, a respetar y a dialogar por encima de todas las cosas. Porque debemos tener claro que, en el peor de los casos, la educación es el germen de una sociedad en la que las actitudes machistas y sexistas, matan.
Valentina Piermattei
Bárbara Campo Jiménez
Luis Manuel Zamorano
Isabel Parra
Irene Nieto