La muerte de un familiar, de una mascota, algo que escuchan en la televisión… Las preguntas en relación a qué significa la muerte surgen, en los más pequeños antes o después, y en ocasiones, no sabemos cuál es la manera correcta de abordar el asunto.
Existe una tendencia a tratar de evitar el tema, y a responder con evasivas o eufemismos como “está dormido “, “ahora está en el cielo “ etc… pensando que con esta actitud estamos protegiendo a los niños y niñas y evitándoles sufrimiento, pero lo cierto es que la muerte forma parte intrínsecamente de la vida y que lo mejor es abordar el tema con la mayor naturalidad posible y siempre teniendo en cuenta la capacidad de comprensión del niño.
De 0 a 5 años
Antes de los cinco años, es difícil que un niño pueda comprender la idea de la muerte en toda su magnitud, los estudios al respecto, señalan que antes de esa edad, los menores entienden la muerte como algo temporal, reversible, casi impersonal.
De 5 a 10 años
Entre los cinco y diez años, los niños y niñas comienzan a entender que la muerte no es reversible, pero todavía no suelen ser capaces de entenderla como algo que les pueda afectar a ellos directamente.
A partir de los 10 años
Es a partir de los diez años aproximadamente, que comprenden plenamente que la muerte es algo que afecta a todos los seres vivos y que no tiene vuelta atrás.
Teniendo en cuenta que la capacidad de comprender lo que la muerte significa viene determinada por la edad y por las características concretas de maduración de cada niño, debemos responder a sus preguntas de la forma más directa, sencilla y cercana posible, con un lenguaje comprensible para su edad.
No es aconsejable entrar en demasiados detalles, ni tampoco relacionar de manera demasiado directa la enfermedad con la muerte o con el sueño, ya que podemos generar en ellos miedos innecesarios a la enfermedad o a la hora de irse a la cama.
Las metáforas pueden también dar lugar a pensamientos erróneos en los niños y niñas. Si por ejemplo, al morir un familiar, para evitar que los niños y niñas sufran les decimos que esa persona se ha marchado de viaje, podemos confundirlos haciéndoles pensar que en algún momento esa persona regresara y generando en ellos tristeza o resentimiento al comprobar que eso no sucede.
Tampoco se debe mentir a los niños y niñas, aunque sea con intención de protegerles, ya que con esta actitud lo único que podemos conseguir es que sus dudas e incertidumbres sean mayores. Por este mismo motivo, es importante resolver sus dudas, tratando de adaptar nuestras respuestas a su edad y a la circunstancia concreta, dando importancia y espacio para que ellos expresen también sus emociones al respecto.
Debemos sustituir los silencios y evasivas por una explicación comprensible y cercana de la muerte, como parte del ciclo vital de todos los seres vivos.
Resumen:
En resumen, la curiosidad es algo natural en todos los niños y niñas, y la muerte es un hecho ineludible en la vida ya que, a pesar de que tratemos de esconderla, es algo cotidiano y una circunstancia que tendremos que enfrentar, antes o después.
El temor a lo desconocido es siempre mayor a la propia realidad, y fomentarlo, solo empeora las cosas.
Abordar el tema de la muerte de manera cercana y con naturalidad, ayuda a los niños y niñas a normalizarla y les dota de recursos para poder sentir y gestionar sus emociones al respecto.
15 cuentos para ayudar a explicar la muerte a los más pequeños:
- Cuento infantil para explicar la muerte (ver aquí)
- Los abuelos (ver aquí)
- Vuela Mariposa Vuela (ver aquí)
- Estirar la pata (o cómo envejecemos) (ver aquí)
- Nana vieja (ver aquí)
- No es fácil pequeña ardilla (ver aquí)
- Mi abuela tiene Alz… ¿qué? (ver aquí)
- Una mamá para Owen (ver aquí)
- Más allá del gran río (ver aquí)
- Yo siempre te querré (ver aquí)
- La estrella de Lisa (ver aquí)
- Café dulce, café amargo (ver aquí)
- Un regalo del cielo (ver aquí)
- La mejor familia del mundo (ver aquí)
- El abuelito ha muerto (ver aquí)
Valentina Piermattei
Bárbara Campo Jiménez
Luis Manuel Zamorano
Isabel Parra
Irene Nieto